miércoles, 13 de septiembre de 2017

Las mejores vacaciones de mi vida.

He aprovechado los grados de libertad que nos conceden las vacaciones estivales para tomar cierta distancia. La naturaleza, el silencio, las proporciones, la luz... consiguen que cambiemos por unos días el registro rutinario que convierte nuestro magnífico cerebro en un copistero gris y rescatemos el color de la vida. El problema surge cuando uno se da cuenta de que se lo está pasando sospechosamente bien y que por contraste su cotidianidad tiene un tinte bastante miserable. No es de extrañar que la industria del turismo esté triunfando, todo el mundo quiere huir de su jornada laboral explotadora o de su paro laboral no deseado, de su execrable jefe, del vecino, de la familia política... de algo. En verano el respetable se trasviste de turista accidental y se echa a la calle buscando chiringuito, tapas, raciones, cervecitas y demás regalías. Es una huida hacia adelante que está irremisiblemente condenada al fracaso. Al final tendremos que volver a lo de siempre y habremos malgastado otra oportunidad de tomar conciencia. Una conciencia que, por otra parte, es dura de tomar. A nadie le gustan las medicinas amargas y esta lo es.
Las protestas contra la avalancha de visitantes veraniegos no servirán de nada, cada vez vendrán más, cada vez estarán más desesperados, cada año querrán más. La razón es sencilla: si la sed aumenta es que no estamos bebiendo en la fuente adecuada. El ritmo de vida occidental, su consumo desaforado, su prisa, su no parar, su ruido permanente, sus pantallas incesantes... no consiguen saciar el profundo anhelo que cada cual lleva en su pecho. Ni el coche recién comprado, ni el nuevo móvil, ni los cien mil mensajes que recibimos cada día nos dan esa paz que terminamos buscando como peregrinos enfurecidos en los escasos días que conseguimos escapar de la construcción de la correspondiente pirámide del faraón de turno.
Pensar no ha sido nunca fácil, hacen falta mimbres adecuados. Un lenguaje suficiente, tiempo, espacio, silencio de calidad, una mínima cultura general, cierta biblioteca y unos cuantos maestros que hayan sabido poner en nosotros las semillas adecuadas. El pensamiento crece de la mano de la conciencia, vamos dándonos cuenta de lo que somos y necesitamos, de lo que son y necesitan los demás. Vamos comprendiendo que entre la primera, segunda y tercera personas de todos los verbos que existen no hay diferencias significativas.
El día que decidamos ir de vacaciones a nuestro propio centro todo cambiará. Ese día experimentaremos una profunda paz sin hacer más que tomar conciencia del tiempo y el espacio que ocupamos en este mismo instante.
La paradoja está en querer huir metiéndonos directamente en nuestra propia cárcel. Es una sofisticación social de estos tiempos del final de la historia: ya no hace falta alinear al ciudadano, él mismo ofrece su privacidad, abre sus carnes, se carga de grilletes. El verano nos lo muestra a las claras. Parecemos felices unos días al disfrutar por fin de la ansiada zanahoria que llevamos todo el año persiguiendo. Las carreteras atestadas, los hoteles llenos, los aeropuertos saturados lo atestiguan. Alguien se está forrando y no somos nosotros.
El día que decidamos ir de vacaciones a nuestro propio centro todo cambiará. Ya no hará falta comprar costosos billetes, preparar abultados equipajes o agobiarnos en largos trayectos, soportando colas, esperas y demás inconvenientes. Ese día experimentaremos una profunda paz sin hacer más que tomar conciencia del tiempo y el espacio que ocupamos en este mismo instante. Sin atascos, música machacona ni multitudes alocadas. Serán las mejores vacaciones de nuestra vida: gratuitas, sencillas, felices y llenas de vida. Conseguiremos descansar de lo que más nos cansa: esa versión de nosotros mismos que se afana por ser lo que no es. Y además los demás nos verán en la cara que no les estamos engañando, por fin dejaremos de ser impostores en busca de la experiencia vacacional perfecta.
De momento será nuestro móvil el juez de turno que dictaminará cómo nos van las cosas. Mientras más selfies y fotos estivales compartamos en redes sociales probablemente más alineados estaremos. Los pocos que han comprendido dónde estaba el tesoro hace tiempo que hicieron un discreto mutis por el foro y dejaron de presumir de su propia condena.
Todavía no puedo decir si estas van a ser las mejores vacaciones de mi vida. Parece que al menos voy encontrando interesantes puntos de vista. Les mantendré informados.

Salvador Casado en el Huffingtonpost.
 
Fotografía de Qatsi: Atardecer en Estaca de Bares (Galicia).

sábado, 21 de enero de 2017

Necesitamos muchos Toni Erdmann.

 “¿De verdad eres un ser humano?” pregunta Winfried, en la película Toni Erdmann, a su hija Inés, consultora de negocios en un mundo corroído por el feroz ultracapitalismo, lleno de tiburones excitados por el olor del dinero, de los rendimientos y de los beneficios. “Esta pregunta no es ni más ni menos, que una manera irónica que tiene Winfried de preguntarle a Inés si es feliz”.
 

Esta película, situada en las antípodas del cine convencional, nos narra  la relación entre un padre y una hija cada vez más distanciados. Retrata una profunda ruptura generacional, en la cual Toni Erdmann nos descubre el “estado de infelicidad perfecto”,  en un mundo autoritariamente protocolario, jerárquico y artificioso en el que ya viven muchos de nuestros hijos. Este padre se reencuentra con su hija, la cual ha abandonado todo lo demás para centrarse en su carrera profesional, descubriendo que ya no logra conectar con ella como antes, y entonces toma una drástica decisión para arreglarlo y a la vez intentar conseguir que ella vuelva a ser feliz
Vivimos en un mundo en crisis de valores, donde las decisiones poco transparentes de las grandes corporaciones totalmente deshumanizadas, repercuten directamente en la vida de las personas y en la situación socioeconómica de los países. El distanciamiento y la desconexión que hay entre las multinacionales y la realidad, más allá de las cifras económicas que las rodea, queda perfectamente descrito en un solo plano de la película, cuando Inés mira por una de las ventanas del edificio en el que trabaja y se da cuenta de que un muro separa su mundo de una colonia de chabolas.
En fin amig@s, creo que necesitamos muchos Toni Erdmann. Nuestras proles lo necesitan y se lo merecen. Dejemos ya de educar a nuestros hijos de una forma artificial.
Qatsi.

Viñeta de FerranMartín

domingo, 10 de julio de 2016

El patriótico tonto útil de Bush.


Estos días, el informe británico Chilcot nos pone de actualidad una vez más la guerra de Irak.
Este demoledor informe pone de manifiesto que estos tres mequetrefes deberían ser juzgados por crímenes contra la humanidad.
¿Qué pintaba España en aquella foto?
¿Vosotros creéis que si  Francia y Alemania hubieran apoyado la invasión de Irak, al bigotillo le hubieran dejado tener aquellos cinco minutos de fama a nivel internacional?
¿Qué necesidad tenía España de hacer el ridículo criminal más espantoso de su historia moderna?
¿Por qué este pollo nos convirtió a los españoles de la noche a la mañana en cómplices de aquella barbarie?
¿Qué mal hicimos para tener como Presidente de Gobierno a un patriótico tonto útil?
¿Sabíais que el patriótico Aznar ni siquiera hizo el servicio militar?
No sabemos muy bien qué fue lo que alegó. En mis tiempos, los que querían escaquearse de la mili alegaban estrecho de pecho o espalda, miopía, sordera, pies planos, locura o disminuido mental.
¿Qué alegaría el caniche, del caniche de Bush?
En fin, haber si algún día alguien nos saca de dudas y nos lo quiere contar.
¿Y Rajoy? ¿Qué tiene que decir Rajoy de todo esto? Pues, nada de nada como siempre.
Dice que todavía no ha leído el informe.
Pues, conviene recordar que Marianito el Corto, era Vicepresidente de aquel Gobierno que presidía el tonto útil. Que ya, algunas memorias comienzan a fallar intencionadamente. Él también podría contarnos algo del porqué nos metieron a todos los españoles en aquella masacre.
“Viva el vino”.
Qatsi.

sábado, 9 de abril de 2016

La justicia en la basura.

¿Qué es justo y qué no?
Cada día es más difícil saberlo y definirlo, porque la Justicia depende de los valores de una sociedad y de las creencias individuales de cada persona.
Y actualmente ni hay valores morales, ni creencias éticas aptas para confiar en ella.
O sea, aquí se hace lo que les sale de los cojones, al más poderoso.
¿Está capacitada nuestra sociedad para impartir justicia?
¿Es la justicia un cachondeo?
Pues sí, amig@s míos, es un cachondeo.
Por un lado nos demuestra con datos y hechos que es lenta e ineficiente, y por otro lado denuncia la disparidad de criterios, la ausencia de objetivos comunes, el colapso persistente y el deterioro generalizado provocado por la insatisfacción de todos, de quienes la administran desde los juzgados, de quienes la sufren como trabajadores, y de quienes la padecen como ciudadanos.
 Está demostrado, que los países bien organizados y con un elevado nivel educativo y cultural necesitan menos Justicia. En España, en sentido contrario, se usa la Justicia como remedio ante el fracaso generalizado de la administración y la sociedad. Esa sería la conclusión final.
La justicia es como las serpientes, solo muerde  a los que van descalzos.
Qatsi

domingo, 22 de febrero de 2015

Tributos a inolvidables leyendas musicales.


Anoche en el Palacio de Congresos de Badajoz me volvió a ocurrir, al igual que aquel 26 de Mayo, en el Arteria Coliseum de Madrid escuchando en directo música de Pink Floyd, interpretada subliminalmente por Pink Tones.
Mi corazón volvió a vibrar emocionado, y mi piel estuvo erizada hasta los tobillos durante las casi tres horas de concierto ininterrumpidas ofrecido por bROTHERS iN bAND tributando a Dire Straits.
Xavier Guix escribió hace unos años para el Diario El País, que entre las múltiples experiencias que nos permite nuestro mundo emocional se encuentra el sentimiento de la nostalgia. Un viaje imposible, pero añorado hacia nuestro pasado.
De pronto, uno se siente invadido por imágenes, resonancias, palabras o sensaciones del ayer. Se da cuenta de que no es un mero ejercicio de la memoria, ya que, acompañando esos trazos de vida vivida, amanecen vagas emociones que parecen instalarse definitivamente en nuestro interior. Ocurre entonces que de aquellas emociones imprecisas despierta un enorme sentimiento que cubre todo nuestro ser con su presencia. Es como si de golpe todo el pasado vivido quedara resumido en esa estampa. Como si el tiempo se atorara con el único propósito de meternos en la encrucijada de ser lo que ya no podemos ser.
Hay sentimientos más llevaderos que otros; sin embargo, el de la nostalgia puede llegar a doler. Menuda encrucijada someterse al quiero y no puedo. Vaya plan perderse en el laberinto del tiempo sin poder salir de él sin sufrir, añorando un regreso imposible. No obstante, algunas personas descubren en tal pasión una forma adictiva de vivir, un refugio para su incomprensible vida, un exilio interior que llena los vacíos de su existencia.
Desde aquí les doy las gracias a todos estos músicos, porque nos dan la única oportunidad que tenemos los nostálgicos de escuchar en directo estas míticas músicas.
Qatsi.

domingo, 15 de febrero de 2015

Para una desconocida.


Mi querida desconocida.
De vez en cuando, noto que tu sombra cruza fugazmente la ventana de mi blog.
Trato de imaginarte con una leve sonrisa al leer lo que escribo.
Tu constancia me intriga…., y tu tesón me inquieta…...
Hoy por fin…., me atrevo a dedicarte este post.
Quizás no te conozca, pero a lo mejor sé quién eres.
Puede ser que no sepa quién eres, pero quizás te conozca.
Podrías estar detrás de cualquier risa, o de cualquier voz, de las muchas que escucho cada día.
¿Por qué, pienso en ti…., si no te conozco?
Pensaaaar…….
Bonita palabra. ¿Verdad?
¡Ya sabes…..! Pensar es gratis.
Siento tu larga cercanía y a la vez tu suave distancia.
¡En fin!
Disfruta de la vida…., sin que nadie te diga cómo.
Respira…., respira…., y respira…. todo lo más profundo que puedas.
No te conozco, pero a lo mejor algún día sabré quien eres.
Soñar también es gratis.
Un beso, estés donde estés.
Qatsi.
 
Pintura: El beso de Gustav Klimt

domingo, 11 de enero de 2015

Cuando la maldad se tolera.

Decía Thomas Mann que la tolerancia es un crimen, cuando lo que se tolera es la maldad.
Hace algún tiempo, husmeando en el extensísimo libro virtual de poemas de Carmen Silvana Rodríguez alias  “La Negra Rodríguez”, encontré este poema que llegó a remover mi conciencia.
Aquí os lo dejo:

La Maldad
Es como un barril sin fondo donde depositamos más y más odio y nunca lo llenamos.
Es como un precipicio en el que caemos y nunca llegamos al fondo y en el trayecto con tanto odio reunido adquirimos más peso.
Es un falso traje, una falsa piel que cubre lo bueno que  en todos los seres hay.
La maldad no tiene límites y sin embargo protegemos sus fronteras
y negamos visa al amor y damos paso a los desentendimientos.
Nadie puede decir que en algún momento de la vida no obró inducido
por este mal sentimiento, quizás por inmadurez o por inconsciencia,
o tal vez porque sí hacemos el mal mirando a quién y somos miopes
que no vemos que la magnitud de lo que hacemos recae sobre nosotros mismos.
Entonces el mal, rebota sobre nuestra humanidad y luego no entendemos el porqué de nuestras desdichas.
La maldad es una capa gruesa que esconde nuestra verdadera naturaleza:
Somos humanos con errores pero sensibles por la parte divina que tenemos,
como esa expresión que reza “Somos divinos en una experiencia humana”.
Por eso quiero reconocer en mí la divinidad para entender mi humanidad.

Gracias Negra Rodríguez, por cantarnos las cuarenta con este poema.
Qatsi.
Este poema y la imagen los he tomado prestado de esta página:
http://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-222043

Je suis Charlie.

Decía El Roto una vez en una de sus viñetas: Si todos caminamos en la misma dirección, ¿Cómo sabremos que no hay otra?
¿Os acordáis lo que decían todos aquellos hipócritas, que ahora, con la matanza yihadista contra los trabajadores y directivos de la revista Charlie Hebdo en París, abanderan la libertad de expresión, cuando estos mismos se llenaban “de orgullo y satisfacción”, al secuestrar aquí en España la revista “El Jueves” en Julio del 2007, por considerar su portada “irreverente”?
Qué democráticos y defensores de la libertad de expresión se vuelven algun@s cuando les interesa.
Desde luego, la hipocresía española y la estupidez humana no tienen fin, y mientras tanto………, nuestra sociedad sigue sesteando y tragándose los sapos que alumbran todas estas bandas de mafiosooso que dicen ser democráticas.
Je suis Charlie.

Yo soy El Jueves.
Qatsi.