martes, 28 de noviembre de 2017

266.- El síndrome de Procusto: El gran mal de las empresas actuales.

En la mitología griega, Procusto era un hermoso bandido y posadero del Ática que tenía su casa en las colinas, donde ofrecía posada al viajero solitario.
Allí lo invitaba a tumbarse en una cama de hierro donde, mientras el viajero dormía, lo amordazaba y ataba a las cuatro esquinas del lecho.
Si la víctima era alta, Procusto la acostaba en una cama corta y procedía a serrar las partes de su cuerpo que sobresalían: los pies y las manos o la cabeza. El reinado de terror de Procusto finalizó gracias al héroe anónimo Teseo.
El síndrome de Procusto se ha convertido en un símbolo del conformismo y la uniformización, un mal común en los anales de la historia humana.
Someter a nuestros semejantes al lecho de Procusto, –también llamada cama de Procusto-, es un estándar arbitrario para el que se fuerza una conformidad exacta. Se aplica igual a aquella falacia seudocientífica en la que se tratan de deformar los datos de la realidad para que se adapten a la hipótesis previa.
De la misma forma que se aplica en la empresa –pública o privada-, en la que el mediocre gobierna y a cuenta de no ser superado, procede a cortar los cuerpos que sobresalen o a fuerza atenúan su brillo.
Los Procustos, son sin duda seres muy comunes en todos los niveles de las organizaciones, pero mucho mas en puestos de poder. Allí; van “cortando” trozos de personas –por extraño que suene-, y mermando con violencia sistemática las capacidades de sus congéneres. La razón es simple; los opacan y ellos no pueden darse esa libertad. Sin duda se trata de un mal muy extendido en las organizaciones.
El “Síndrome de Procusto” en síntesis, lo padecen aquellos que cortan la cabeza o los pies de quien sobresale, los mediocres y los conformes.
Los Procustos en los tiempos actuales no saben gestionar el talento, tienen miedo de “el nuevo”, “el joven”, “el proactivo” y también del cambio; aman su status quo y su zona de confort… en vez de optimizar los recursos que tienen a su cargo y sacarles el máximo rendimiento en su propio favor, prefieren rodearse de aquellas personas que, o bien se bajan el perfil para no ser cortadas o bien son de la “medida indicada” para la “amplitud de su horizonte”…
Quienes hemos caído presa de algún Procusto, nos queda la esperanza de ser hallados por algún Teseo… un héroe anónimo que decide por accidente, por encargo o por venganza, aplicar la misma dosis a Procusto.
Bien decía David Ogilvy, el padre de la publicidad: “Si cada uno de nosotros contrata a gente de menor talla que la nuestra, nos convertiremos en una empresa de enanos. Pero si cada uno de nosotros contrata a gente que es más grande de lo que somos nosotros, nos convertiremos en una empresa de gigantes”.
Los Procustos; inconscientes de que lo son:
1.- Su visión siempre es tan clara –según su propia opinión-, que se molestan si se les dice que no tienen razón.
2.- No se ponen en el lugar de los demás, aunque creen que sí lo hacen.
3.- Suelen hablar de tolerancia, multidiversidad, intercambio de ideas… pero cuando esto se produce no soportan que se den opiniones diferentes a la suya y encuentran cómo criticar o deslegitimar a esa persona.
No obstante; los Procustos si son conscientes de que:
1.- Tienen miedo de las personas jóvenes, nuevas, con brillo propio, proactivas y/o con conocimientos, con capacidades o con iniciativas que ellos no tienen.
2.- Por ello, limitan las capacidades, la creatividad, la iniciativa y/o las ideas de sus subordinados para que no evidencien sus propias carencias.
3.- Son capaces de modificar su posicionamiento inicial ante un tema si ven que alguien opina igual y puede llegar a capitalizar la atención o destacar sobre él si se acepta esa tesis.
Estas conductas generan las mas comunes conductas y consecuencias en la organización, como:
1.- Generan un clima laboral de tensión y estrés.
2.- Fuerza las circunstancias para ajustarlas a su propio modelo.
3.- No optimizan sus equipos.
4.- Priman su visión personal, o incluso sus intereses particulares, frente a la maximización del rendimiento y la eficacia.
5.- Deforman, ocultan, interpretan… los datos obtenidos tras un análisis o estudio, de manera que confirmen su hipótesis previa.
6.- No asignan tareas a quienes las harían mejor, cierran su acceso a proyectos en los que destacarían, no les evalúan correctamente y según las herramientas o los controles internos aplicables…
7.- Exigen niveles de calidad y perfección que –en muchas ocasiones-, ni las tienen ellos ni se pueden alcanzar.
8.- Por su autoconvencimiento de tener razón, son más proclives al lanzamiento de productos o servicios que exigen una cierta adaptación de parte del consumidor o usuario final.
9.- Los Procustos, pueden experimentar éxitos momentáneos si lo que se aporta también es novedoso y atractivo, pero si no se ha procurado adaptarse totalmente a lo que precisa el mercado la competencia pronto lo clonará adecuándolo al consumidor/cliente y llevará al fracaso a quien lo creó.
Como dije al inicio; el síndrome de Procusto se ha convertido en un símbolo del conformismo y la uniformización, lo cual ha sido un mal común en los anales de la historia humana hasta nuestros días.
No siempre es algo personal contra alguien especifico, sino la traducción de una vida frustrada, llena de envidias y disconformidad con su propia existencia.
“En definitiva el Procusto es el que si sobresales te corta los pies, y si demuestras ser mejor que él, te corta la cabeza…”

Fuente:https://excelencemanagement.wordpress.com/2017/11/17/el-sindrome-de-procusto-el-gran-mal-de-las-empresas-actuales/

miércoles, 13 de septiembre de 2017

265.- Las mejores vacaciones de mi vida.

He aprovechado los grados de libertad que nos conceden las vacaciones estivales para tomar cierta distancia. La naturaleza, el silencio, las proporciones, la luz... consiguen que cambiemos por unos días el registro rutinario que convierte nuestro magnífico cerebro en un amanuense gris y rescatemos el color de la vida. El problema surge cuando uno se da cuenta de que se lo está pasando sospechosamente bien y que por contraste su cotidianidad tiene un tinte bastante miserable. No es de extrañar que la industria del turismo esté triunfando, todo el mundo quiere huir de su jornada laboral explotadora o de su paro laboral no deseado, de su execrable jefe, del vecino, de la familia política... de algo. En verano el respetable se trasviste de turista accidental y se echa a la calle buscando chiringuito, tapas, raciones, cervecitas y demás regalías. Es una huida hacia adelante que está irremisiblemente condenada al fracaso. Al final tendremos que volver a lo de siempre y habremos malgastado otra oportunidad de tomar conciencia. Una conciencia que, por otra parte, es dura de tomar. A nadie le gustan las medicinas amargas y esta lo es.
Las protestas contra la avalancha de visitantes veraniegos no servirán de nada, cada vez vendrán más, cada vez estarán más desesperados, cada año querrán más. La razón es sencilla: si la sed aumenta es que no estamos bebiendo en la fuente adecuada. El ritmo de vida occidental, su consumo desaforado, su prisa, su no parar, su ruido permanente, sus pantallas incesantes... no consiguen saciar el profundo anhelo que cada cual lleva en su pecho. Ni el coche recién comprado, ni el nuevo móvil, ni los cien mil mensajes que recibimos cada día nos dan esa paz que terminamos buscando como peregrinos enfurecidos en los escasos días que conseguimos escapar de la construcción de la correspondiente pirámide del faraón de turno.
Pensar no ha sido nunca fácil, hacen falta mimbres adecuados. Un lenguaje suficiente, tiempo, espacio, silencio de calidad, una mínima cultura general, cierta biblioteca y unos cuantos maestros que hayan sabido poner en nosotros las semillas adecuadas. El pensamiento crece de la mano de la conciencia, vamos dándonos cuenta de lo que somos y necesitamos, de lo que son y necesitan los demás. Vamos comprendiendo que entre la primera, segunda y tercera personas de todos los verbos que existen no hay diferencias significativas.
El día que decidamos ir de vacaciones a nuestro propio centro todo cambiará. Ese día experimentaremos una profunda paz sin hacer más que tomar conciencia del tiempo y el espacio que ocupamos en este mismo instante.
La paradoja está en querer huir metiéndonos directamente en nuestra propia cárcel. Es una sofisticación social de estos tiempos del final de la historia: ya no hace falta alinear al ciudadano, él mismo ofrece su privacidad, abre sus carnes, se carga de grilletes. El verano nos lo muestra a las claras. Parecemos felices unos días al disfrutar por fin de la ansiada zanahoria que llevamos todo el año persiguiendo. Las carreteras atestadas, los hoteles llenos, los aeropuertos saturados lo atestiguan. Alguien se está forrando y no somos nosotros.
El día que decidamos ir de vacaciones a nuestro propio centro todo cambiará. Ya no hará falta comprar costosos billetes, preparar abultados equipajes o agobiarnos en largos trayectos, soportando colas, esperas y demás inconvenientes. Ese día experimentaremos una profunda paz sin hacer más que tomar conciencia del tiempo y el espacio que ocupamos en este mismo instante. Sin atascos, música machacona ni multitudes alocadas. Serán las mejores vacaciones de nuestra vida: gratuitas, sencillas, felices y llenas de vida. Conseguiremos descansar de lo que más nos cansa: esa versión de nosotros mismos que se afana por ser lo que no es. Y además los demás nos verán en la cara que no les estamos engañando, por fin dejaremos de ser impostores en busca de la experiencia vacacional perfecta.
De momento será nuestro móvil el juez de turno que dictaminará cómo nos van las cosas. Mientras más selfies y fotos estivales compartamos en redes sociales probablemente más alineados estaremos. Los pocos que han comprendido dónde estaba el tesoro hace tiempo que hicieron un discreto mutis por el foro y dejaron de presumir de su propia condena.
Todavía no puedo decir si estas van a ser las mejores vacaciones de mi vida. Parece que al menos voy encontrando interesantes puntos de vista. Les mantendré informados.

Post escrito por Salvador Casado en el Huffingtonpost.
Fotografía de Qatsi: Atardecer en Estaca de Bares (Galicia).

sábado, 21 de enero de 2017

264.- Necesitamos muchos Toni Erdmann.

 “¿De verdad eres un ser humano?” pregunta Winfried, en la película Toni Erdmann, a su hija Inés, consultora de negocios en un mundo corroído por el feroz ultracapitalismo, lleno de tiburones excitados por el olor del dinero, de los rendimientos y de los beneficios. “Esta pregunta no es ni más ni menos, que una manera irónica que tiene Winfried de preguntarle a Inés si es feliz”.
 

Esta película, situada en las antípodas del cine convencional, nos narra  la relación entre un padre y una hija cada vez más distanciados. Retrata una profunda ruptura generacional, en la cual Toni Erdmann nos descubre el “estado de infelicidad perfecto”,  en un mundo autoritariamente protocolario, jerárquico y artificioso en el que ya viven muchos de nuestros hijos. Este padre se reencuentra con su hija, la cual ha abandonado todo lo demás para centrarse en su carrera profesional, descubriendo que ya no logra conectar con ella como antes, y entonces toma una drástica decisión para arreglarlo y a la vez intentar conseguir que ella vuelva a ser feliz
Vivimos en un mundo en crisis de valores, donde las decisiones poco transparentes de las grandes corporaciones totalmente deshumanizadas, repercuten directamente en la vida de las personas y en la situación socioeconómica de los países. El distanciamiento y la desconexión que hay entre las multinacionales y la realidad, más allá de las cifras económicas que las rodea, queda perfectamente descrito en un solo plano de la película, cuando Inés mira por una de las ventanas del edificio en el que trabaja y se da cuenta de que un muro separa su mundo de una colonia de chabolas.
En fin amig@s, creo que necesitamos muchos Toni Erdmann. Nuestras proles lo necesitan y se lo merecen. Dejemos ya de educar a nuestros hijos de una forma artificial.
Qatsi.

Viñeta de FerranMartín

lunes, 29 de agosto de 2016

263.- ¡Cómo nos hacen perder el tiempo!

Llevan los tertulianos de guardia repitiéndolo todo este mes de agosto y lo cuentan como si estuvieran descubriendo la pólvora: Perdimos el tiempo en primavera -dicen- cuando elucubrábamos sobre pactos y variantes posibles para una imposible investidura. Perdimos el tiempo pensando que una solución era factible. Pues sí, queridos, perdisteis el tiempo con tanta ecuación, tanto caldo de cerebro y tanta paja mental, y lo que es peor: continuáis perdiéndolo ahora. Igual o más. Estamos todos perdiendo miserablemente el tiempo desde el mes de enero mientras los políticos juegan ahora al escondite, ora al mus ora al póker, nos vacilan sin pudor o se ríen a carcajadas en nuestra propia cara. Y, como en la canción, nosotros nos empeñamos en continuar preguntándonos cuándo, cómo y dónde para que ellos siempre respondan quizás, quizás, quizás. Y así pasan los días, nosotros desesperando y ellos contestando quizás, quizás, quizás.
Cuesta trabajo asistir impasible a esta mascarada, a esta ceremonia de la confusión, a este cuento chino. Nunca fue la política en España más mentira que en este 2016. Nueve largos meses ya mareando la perdiz, un año perdido para todo lo que soñábamos y un año ganado por los poderosos, que saben que hay momentos históricos en que perder el tiempo es la mejor manera de acabar ganándolo. Se trata de hacer perder la paciencia a quienes queremos que las cosas cambien hasta que, desanimados, exhaustos… cautivos y desarmados, los pocos que se animen a votar en la próxima convocatoria lo hagan para refrendar que las cosas sigan como están y el desastre continúe.
Desorientados, los ciudadanos nos hemos ido cociendo en el fuego lento de nuestra propia desesperación mientras ellos, tan panchos, de puente en puente y de playa en playa, hacían como que se reunían este agosto intentando que nos creyéramos que buscan un acuerdo que ni quieren ni desean. Como en el refrán, “ni se muere ni cenamos”. Un año más de desigualdades intolerables, un año más de aumento de la pobreza, de overbooking en Cáritas, de empleos miserables, de contratos laborales de juzgado de guardia… Un año más de corrupción, de recortes, de pérdida de derechos, de deterioro en la sanidad y en la educación públicas…
Nos hemos instalado en un limbo tan desconcertante como sospechoso y de propina, como diría Enric Juliana, los de Podemos haciendo el muerto en la orilla, instalados en aquella indolencia que otrora tanto combatieron. No entiendo nada. A los únicos que entiendo es a los de Ciudadanos, los más cínicos y desvergonzados de todos, pero también los más consecuentes. Nacieron para hacer justo lo que están haciendo, y a fe que están cumpliendo con su papel.
Pero no entiendo a Pedro, ni a Pablo, ni a ningún otro apóstol de los que, ya en el otoño pasado, andaban predicando una buena nueva que ni está ni se le espera. Tampoco entiendo a Mariano, tan ladino y cauto él, presentándose finalmente a una investidura que solo se explica si cuenta con un conejo en la chistera para sacar en el último minuto. ¡Ay, cuánto me acuerdo estos días de Tamayo y Sáez, aquellos dos socialistas que, con su cinematográfica ausencia en 2003 del pleno de investidura de Rafael Simancas permitieron la irrupción, cual elefante en cacharrería, de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid.
Hay quien sostiene que el as en la manga de Mariano es el anunciado fracaso del PSOE en las elecciones vascas y gallegas y la posible necesidad del PNV del apoyo del PP para gobernar en Euskadi. A mí la verdad es que tanto ajedrez ya me aburre y me da mucha pereza. ¿Alguien me puede explicar todo este quilombo? Y mientras tanto, como en la canción, “así pasan los días y yo, desesperando y tú, tú contestando quizás, quizás, quizás”.

Artículo escrito por Juan Tortosa.
http://blogs.publico.es/juan-tortosa/2016/08/28/nueve-meses-ya-mareando-la-perdiz/

domingo, 10 de julio de 2016

262.- El patriótico tonto útil de Bush.


Estos días, el informe británico Chilcot nos pone de actualidad una vez más la guerra de Irak.
Este demoledor informe pone de manifiesto que estos tres mequetrefes deberían ser juzgados por crímenes contra la humanidad.
¿Qué pintaba España en aquella foto?
¿Vosotros creéis que si  Francia y Alemania hubieran apoyado la invasión de Irak, al bigotillo le hubieran dejado tener aquellos cinco minutos de fama a nivel internacional?
¿Qué necesidad tenía España de hacer el ridículo criminal más espantoso de su historia moderna?
¿Por qué este pollo nos convirtió a los españoles de la noche a la mañana en cómplices de aquella barbarie?
¿Qué mal hicimos para tener como Presidente de Gobierno a un patriótico tonto útil?
¿Sabíais que el patriótico Aznar ni siquiera hizo el servicio militar?
No sabemos muy bien qué fue lo que alegó. En mis tiempos, los que querían escaquearse de la mili alegaban estrecho de pecho o espalda, miopía, sordera, pies planos, locura o disminuido mental.
Juzgad vosotros cual sería la alegación más apropiada que declaró el caniche del caniche de Bush.
En fin, haber si algún día alguien nos saca de dudas y nos lo quiere contar.
¿Y Rajoy? ¿Qué tiene que decir Rajoy de todo esto? Pues, nada de nada como siempre.
Dice que todavía no ha leído el informe.
Pues, conviene recordar que Marianito Rajoy el Corto, era Vicepresidente de aquel Gobierno que presidía el tonto útil. Que ya, algunas memorias comienzan a fallar intencionadamente. Él también podría contarnos algo del porqué nos metieron a todos los españoles en aquella masacre.
“Viva el vino”.
Qatsi.

sábado, 9 de abril de 2016

261.- La justicia en la basura.

La titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Sevilla, la magistrada Beatriz González, ha dictado el sobreseimiento provisional de una de las investigaciones que se siguen por el descontrol de las subvenciones públicas por parte de la Junta de Andalucía con un criterio judicial que, de extenderse a otros autos y sentencias, puede suponer el archivo en cadena de los numerosos procesos que existen por este motivo.
Es decir, si los jueces consideran que lo esencial es que el dinero de las subvenciones otorgado por la Junta de Andalucía, se haya entregado a quien iba destinado, aunque no se justifique, casos como el escándalo de los sindicatos, los cursos de formación, los ERE´s, caso Mercasevilla, desviación de fondos destinados a la asistencia de enfermos mentales, pueden quedar reducidos a la nada por carecer de relevancia penal.
Tócate las pelotas corazón.
¿Qué es justo y qué no?
Cada día es más difícil saberlo y definirlo, porque la Justicia depende de los valores de una sociedad y de las creencias individuales de cada persona.
Y actualmente ni hay valores morales, ni creencias éticas aptas para confiar en ella.
O sea, aquí se hace lo que les sale de los cojones, al más poderoso.
¿Está capacitada nuestra sociedad para impartir justicia?
¿Es la justicia un cachondeo?
Pues sí, amig@s míos, es un cachondeo, esta caótica realidad la demuestra Francisco Rodríguez, Magistrado de la Audiencia Provincial de Sevilla en su Tesis Doctoral.
Por un lado nos demuestra con datos y hechos que es lenta e ineficiente, y por otro lado denuncia la disparidad de criterios, la ausencia de objetivos comunes, el colapso persistente y el deterioro generalizado provocado por la insatisfacción de todos, de quienes la administran desde los juzgados, de quienes la sufren como trabajadores, y de quienes la padecen como ciudadanos.
 Está demostrado, que los países bien organizados y con un elevado nivel educativo y cultural necesitan menos Justicia. En España, en sentido contrario, se usa la Justicia como remedio ante el fracaso generalizado de la administración y la sociedad. Esa sería la conclusión final.
La justicia es como las serpientes, solo muerde  a los que van descalzos.
Qatsi

sábado, 13 de febrero de 2016

260.- Genova 13, rúe del Percebe.

En esta España Mariana del “todo para algunos y algunos a por todo”, es una curiosa coincidencia poética que el número de la sede del PP en la calle Génova, el 13, coincida con el de la Rúe del Percebe. Y no es la única coincidencia, pues el bestiario que retrata Francisco Ibáñez en su pintoresca comunidad de vecinos aloja indistintamente al tendero que engaña a sus clientes, al moroso de la buhardilla, al ladrón del 3º, al timador del colmado, a la portera cotilla, a la mezquina dueña de la pensión que tiraniza a su clientela, y hasta el tipo que reside en las alcantarillas.
Hay que joderse que Rajoy, el presidente de la comunidad de PPeruchos y presidente del Gobierno, pretenda ¡¡¡atención, atención!!! seguir siéndolo, sustrayéndose al bochorno de la corrupción valenciana y al embarazo que proporciona anunciar un pacto de Estado contra la corrupción el mismo día que prorrumpen los picoletos en el 13 de la Rúe Génova.
Y es entonces cuando proliferan las asombrosas coincidencias con la 13 Rúe del Percebe. El PP madrileño, decía María Dolores de Cospedal vengándose de Esperanza Aguirre, no es el PP nacional aunque se aloje en el mismo edificio, de forma que el mito pedagógico de la corrupción localizada en casos individuales se extrapola a los pisos incomunicados de la sede genovesa. Cada uno tiene su vida propia, como ocurre en los avatares de 13 Rue del Percebe. Y no precisamente ejemplar.
La planta baja, embrión del edificio, forma parte de una investigación judicial porque los trabajos de su remodelación se concibieron, presuntamente, como una coartada de financiación ilegal que deja en el limbo unos 750.000 euros.
Para probarla, el juez Ruz movilizó a la Policía Nacional en diciembre 2013. Y lo hizo de noche, con intención de sorprender a los vigilantes y abastecerse de documentación incriminatoria, recreando así a la opinión pública un espectáculo estremecedor: la corrupción del PP empieza en los cimientos de su casa madre, en la planta cero.
Y prospera en otros pisos. Será casualidad, por ejemplo, que el despacho del tesorero Bárcenas estuviera en el tercero. Casualidad quiere decir que es el mismo rellano donde expía sus fechorías el ladronzuelo Ceferino Raffles en el cómic del Percebe.
Pero el culmen de la imaginación de Ibáñez fue cuando inventó en los años 70 del siglo pasado el concepto del despido en diferido. Bárcenas no estaba en el PP pero acudía todos los días a su despacho. Dicho de otra manera: Bárcenas había pasado a ser Doroteo Hurón, el que vive en la alcantarilla de la 13 Rúe del Percebe y que “presuntamente” se la había alquilado la mezquina dueña de la pensión, y donde una serie de ratas como Beltrán Gutierrez se la disputarían, por eso la Guardia Civil, a iniciativa del juez Velasco, se personó en las instalaciones genovesas para aprehender el ordenador de Beltrán antes de que apareciera el siniestro hombre del martillo y destruyera el disco duro.
Revestiría más gracia la cosa si no fuera porque hablamos de corrupción sistemática y sistémica. Al igual que a Rita Barberá, la corrupción rodea a Esperanza Aguirre, y trata de inculcarnos que ella solo es “la portera cotilla de la 13 Rue Genovesa” apelando a su ignorancia -"no me consta"- como argumento exculpatorio, cuando todo el mundo sabe ya que la trama Gürtel se fraguó en el despacho de su viceconsejero de presidencia, López Viejo, la trama Púnica se organizó en el despacho de su consejero de Justicia e Interior, Francisco Granados, y la trama de financiación ilegal la canalizaba Beltrán Gutiérrez en la planta primera de la 13 Rue Genovesa.
Lo dicho, quién nos iba a decir, que allá desde los años 70 y 80 del siglo pasado, Francisco Ibáñez nos iba a retratar con toda fidelidad en sus cómics editados en la desaparecida revista Tío Vivo, lo que actualmente está ocurriendo en la sede del Partido Popular Génova 13, la casa madre de la corrupción.
Fijaros que curioso, que la entonces censura del Generalísimo comandada por Manolito Fraga, fundador de todo este entramado corrupto Genovés, solo montó en cólera ante el personaje que vivía en el segundo derecha , el científico loco que se dedicaba a crear monstruos horripilantes, con el argumento de "solo Dios puede crear vida". Debido a la presión, Ibáñez fue obligado por la censura a retirar dicho personaje, lo que motivó el único cambio de inquilino en toda la historia del 13, Rue del Percebe.  Quién nos iba a decir a nosotros que al no censurar todo lo demás, Manolito el Radiactivo les estuviera marcando el camino a las sucesivas generaciones de PPeruchos que han ido poblando la comunidad de vecinos del 13 Rúe  Génova.
Españoles, ya no nos queda pan para tanto chorizo en diferido.
¡¡¡Viva el vino!!!
Qatsi.
Para redactar este post, me he inspirado en el artículo que Rubén Amón escribió para El País. 
http://elpais.com/elpais/2016/02/12/opinion/1455270317_850550.html

domingo, 1 de marzo de 2015

259.- Españolessssss….., el bipartidismo ha muerto.

(Artículo escrito por Javier Gallego. http://www.eldiario.es/autores/javier_gallego/)
Tenía aire de entierro el debate sobre el estado de la nación. Entierro de familia, la familia de un lado y la del otro, el tío picado con el sobrino por no sé qué herencia, los convidados de piedra a los que casi nadie hace caso, los panegíricos de rigor tan huecos como la campana del funeral y la prima campechana, esa a la que todo le importa un pito, que se echa a jugar al Candy Crush mientras suenan las paladas de arena sobre el féretro. Los del bipartidismo sabían que esto que tienen se les acaba, que la próxima vez que se vean en otra como esta, ya no estarán tan a solas y por eso forzaban la máquina, exageraban sus muecas y se daban golpes en el pecho como diciendo aquí estoy yo. Pero lo que delataban sus ademanes, su histrionismo, sus pataletas, no era triunfo, era dolor. Si bajabas el volumen y mirabas la pantalla, parecían plañideras retorciendo la cara y haciendo gestos de más. El bipartidismo estira la pata y patalea. Que se les muere el chollo y se muerden los nudillos. Ay, señor.
Antes de ceder el corral tenían que escenificar su última pelea de gallitos. PSOE y PP se atizaron de lo lindo, como los del garrote del cuadro de Goya, con la mano abierta, pim pam bofetada, pim pam bofetón, porque empieza la campaña electoral y ambos oyen el tic tac, tic tac, de la calle que indica que se les acaba el tiempo. La verdad es que Sánchez le puso más energía y aplomo de lo que acostumbra porque tiene que reivindicarse y consiguió sacarnos de la siesta en la que nos había sumido Rajoy y sacar al presidente de sus casillas de gallego impasible. No hay mayor síntoma de debilidad que exagerar tus fuerzas. El exceso delata la carencia. Rajoy boquea y da coces como un animal herido y, si no cae muerto, ya veremos, al menos puede pegarse un costalazo de los buenos.
Algunos venimos repitiendo –por ahora sin mucho éxito– que hace tiempo que Mariano da muestras de haber perdido la paciencia que le hacía inexpugnable. Ya ha tenido que soltar el lastre de dos ministros; él, que odia hasta cambiar una bombilla, y el martes le salió un ramalazo de soberbia castrense que ni parecía él. Parecía un padre echándole la bronca al hijo que le ha salido respondón. Al presidente le pone nervioso la juventud de Pedro Sánchez, que no es Rubalcaba, es de la generación de Iglesias, de Rivera y de Garzón y el pasado aunque le pesa no le mancha; y ahí Rajoy se ve fuera y se siente sucio del hollín de Bárcenas. Por eso le atacó donde más le duele al socialista, mentándole a la bicha de Podemos, y recriminándole que no hiciera más, que también era una forma de pedirle ayuda: “Pedro, esfuérzate, que nos hundimos los dos”. Lo que pasa es que Pedro tampoco da más de sí porque le faltan encuestas y le sobra pasado. Así que ni uno ni otro se llevaron la partida. En eso se aprecia que renquean, que el régimen del 78 dice adiós.
Uno sabe que está en un sepelio porque lo que está más presente son las ausencias y en este debate lo que más han pesado han sido los ausentes. En el autohomenaje lleno de cifras falsas y mentiras que se regaló Rajoy, no estuvieron ni los parados, ni los desahuciados, ni los enfermos, ni todas las víctimas de la crisis, ni Cataluña, ni la corrupción, a la que el presidente dedicó el mismo tiempo que ha dedicado a combatirla, dos minutos. Pero la ausencia que más pesó fue la de Pablo Iglesias, que incluso fue nombrado por el mismo presidente que se refiere a Bárcenas como “ese señor”. Estaba reconociendo que Podemos es la verdadera oposición, aunque no se olvidó de llamarlo, otra vez, populismo. El bipartidismo estira la pata y da patadas, claro está. Pero cuando las réplicas del exterior, como las que han ofrecido Iglesias y Rivera, tienen el mismo eco que lo que ocurre dentro, es que el Congreso se descose y el debate está fuera. El debate hace tiempo que está más fuera que dentro.
Dentro hubo un funeral con desmayo incluido. De allí solo salió más vivo de lo que entró un Garzón que hizo una autopsia del bipartidismo como en sus mejores tiempos de indignado. No se puede dar por muertos a los dos grandes partidos, ni mucho menos, pero el bipartidismo en la Cámara sí olía a descompuesto. El mejor epitafio para este entierro lo puso el propio presidente: “Ha sido patético”.
Españolessss...., el bipartidismo ha muerto.

 












Las viñetas son de "El Roto" y de J.R. Mora.